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Cómo calibrar el monitor

Calibrar bien el monitor del ordenador hace más cómodas y llevaderas las largas horas que pasamos delante de la pantalla de nuestro ordenador. 

Las fotografías que vemos en pantalla en la mayoría de los casos, no se parecen mucho a las que imprimimos y salen en papel por la impresora. Se diferencian bastantes en los tonos. Incluso la misma imagen no se ve igual en diferentes monitores. En ocasiones nadie se da cuenta de esta circunstancia que se puede solucionar calibrando el monitor del ordenador.

Los monitores tienen un comportamiento muy diferente unos de otros, incluso cuando se han marcado los mismos parámetros, no conseguimos ver la imagen de la misma manera. Y no digamos la diferencia puede ser muy significativa cuando nos ponemos a escanear fotos, la original no se corresponde con la que vemos en el monitor.

Hay personas que ajustan los parámetros del monitor hasta lograr verlo bien, pero luego a la hora de imprimir salen diferentes colores. Esto ya corresponde a la calibración del escáner.

Para calibrar un monitor tenemos que ir a una tienda de ordenadores o bien disponer de un termocolorímetro que mide la temperatura de color de una serie de muestras de colores que deberían de dar unos valores determinados. Si los valores captados por el calibrador son distintos de los estándares, entonces el software asociado al aparato, hace los ajustes oportunos para que los colores lleguen a ser los correctos.

La calibración no es instantánea, tarda un rato en realizarse. El calibrador realizará sus cálculos y sus medidas, y al final nos dará unos valores, creará un perfil del monitor y lo aplicará y de esta manera podremos ver que los colores que vemos en pantalla coinciden con los que vemos en la foto. Los precios de este servicio pueden oscilar entre un rango que va de unos 100 euros a alrededor de 3.000 euros.

¿Por qué debemos de calibrar nuestro monitor?

A más de uno seguramente nos ha pasado que después de pasar muchas horas editando nuestras fotografías, cuando llevamos las mismas a otro ordenador o peor aún, después de recogerlas por el servicio de revelado, los resultados no se parecen ni un poco a aquellos que habíamos logrado en nuestro monitor originalmente.

El monitor es uno de los componentes del proceso más inestables y es uno de los principales responsables de que los resultados que obtenemos sean más variables de los que nos gustaría. Es por esto que para lograr los mejores resultados posibles, debemos tomarnos nuestro tiempo y calibrar nuestro monitor si es que no queremos llevarnos sorpresas desagradables.

Las principales causas de las diferencias de calibración entre distintos dispositivos son la cantidad de luz del ambiente donde estemos trabajando, la calidad y el tipo de monitor que estemos utilizando (CRT, LCD, LED), las marcas y la calibración de colores de cada una de estas, el tiempo que el monitor lleva continuamente encendido sin descanso o su antigüedad.

¿Qué opciones tenemos para calibrar nuestro monitor?

Hay tres grandes métodos para calibrar nuestro monitor. El primero que señalaremos es mediante software: los ordenadores con Windows y Mac traen incorporadas herramientas predeterminadas para ayudarnos a calibrar nuestros monitores, pero si queremos los mejores resultados hay muchas aplicaciones que nos permitirán obtenerlos de manera más profesional, si nos tomamos el tiempo para configurarlas correctamente.

Otra opción es mediante hardware: es la calibración más precisa, rápida y la que permite una reproducción de color de verdadera calidad tanto para su procesamiento como para su impresión, pero claro, debemos desembolsar una cantidad de dinero importante para hacernos con uno. Constan de un sensor de color (colorímetro) que mide los colores del monitor, y de un software donde podemos introducir los valores que deseemos para luminancia, punto blanco, brillo, contraste, etc., y éste se encarga de realizar todos los ajustes en el monitor y el ordenador para dejarlos listos para que trabajemos con estos.

La última y menos interesante opción es calibrar a la medida de nuestros ojos. Esto más que un método es una opción que podemos utilizar aquellos fotógrafos que, o bien nos estemos iniciando en el mundo de la fotografía y nos hemos gastado nuestros ahorros en hacernos de una cámara y unos lentes, o bien a aquellos que no les resulte necesario acceder a opciones más avanzadas, precisas pero costosas, para llevar a cabo dicha tarea. Para poder hacerlo no necesitamos más que la percepción de nuestros propios ojos frente al monitor. Consiste en utilizar imágenes como patrones e ir realizando los ajustes necesarios en las configuraciones de pantalla o del monitor para que dichas fotografías se vean correctamente.

Como vemos hay diferentes opciones a la hora de calibrar un monitor, algo fundamental dentro del marketing relacional, que muchas veces no lo tenemos en cuenta y que hay que hacer por lo menos una vez al mes.


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